jueves, 22 de noviembre de 2012

Violencia de género: un año de retrocesos.



El desánimo crece por días: ayer el aborto, hoy la desaparición del término "violencia de género" del código penal. Por no hablar de los presupuestos para las casas de acogida de mujeres maltratadas y sus hijos e hijas o los dardos hirientes, falsos o no, como el de las mamografías fuera de la Seguridad Social. Todos los recortes para salvar el mundo de los hombres ricos nos afectan por partida doble: por ser trabajadoras, paradas, humildes, divorciadas, estudiantes, mayores, niñas, ateas o enfermas... y por ser mujeres.
El futuro es mujer, yo lo creo con rabia y con lágrimas. Lo creo cuando paso delante del Club Horóscopo todos los días, con su cartel destartalado, con los neones descolgados como las mujeres que, esclavas, son prostituidas dentro. El futuro debe ser mujer, porque el hombre ya se ha asegurado el suyo y , por lo menos en este país, no quiere contar con nosotras. El futuro debe ser mujer ¡y feminista! (porque Cospedal tampoco ha contado con las mujeres). El mundo debe ponerse otras gafas, debe mirar con otros ojos ¡El futuro debe ser mujer!

Otros años no lo estoy tanto, pero este año estoy muy triste y tengo miedo: por ser trabajadora a punto del paro, por ser lesbiana, porque mi compañera depende de una Seguridad Social fiable y gratuita, porque cada día me descubro más violenta con las injusticias contra la mujer. Porque estoy desanimada con el rumbo que ha cogido un país que estaba empezando a ser todo un ejemplo en igualdad, con sus pasos más o menos pequeños, pero siempre hacia delante.

Este año el 25 de Noviembre me dolerá más que ninguno. Solo espero recobrar la fuerza y el optimismo para volver a creer que otro mundo es posible, y que aunque yo no lo llegue a ver ni en cinco vidas, en el corazón de todas las mujeres feministas, ese mundo existe.